28 de abril: Día Mundial de la Seguridad y Salud en el trabajo

La OIT comenzó a celebrar el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo en el 2003, aportando de esta manera su fortaleza tripartita y su experiencia en el diálogo social al Día internacional.

En conmemoración de los trabajadores muertos y heridos en el trabajo y, organizado a nivel mundial por el movimiento sindicalista desde 1996 coordinado a su vez por la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, asistimos desde entonces a esta, no sé si llamarla, celebración.

El acto de asistencia al Día Internacional debería de ser no tan sólo un fin sindical por excelencia, reivindicativo y social, si así pues también una acción comprometida con el ser humano, físico y espiritual.

Ya desde sus inicios, con la aparición del hombre y su relación con el trabajo, éste ha sentido como la actividad de transformar la naturaleza ha amenazado su salud a través de la existencia del riesgo.

Hay citas bibliográficas que hacen referencia a estas cuestiones, como los efectos producidos por el plomo en la actividad minerometalúrgica y diversos ambientes pluvígenos en los siglos II a.C. y I respectivamente.

Dejando atrás este breve recorrido histórico y adentrándonos en lo más contemporáneo, podemos decir que el verdadero concepto de Salud Laboral, siempre llamado como Seguridad e Higiene, nace con la Revolución Industrial, en 1744 en Inglaterra, debido a la invención de la máquina de vapor, puesto que ésta dio origen al nacimiento de las grandes industrias.

Esto a su vez provocó que aumentaran considerablemente el número de accidentes de trabajo y en esta época donde el hombre era considerado como el único responsable y tan solo era culpable el patrono cuando existía negligencia, da un salto cuantitativo en el siglo XIX que es cuando empiezan a tomarse medidas eficaces de control e inspección en las fábricas con la Ley de Fábricas extendiéndose a otros países surgiendo por consiguiente las asociaciones con la finalidad de prevenir los accidentes en las fábricas.

Sin embargo, no es hasta principios de siglo XX, con la creación o nacimiento de la Organización Internacional del Trabajo –OIT- en 1918, su servicio de Seguridad y Prevención de Accidentes en 1921 y la aportación de la denominada Escuela Americana de Seguridad, las que han constituido la base de la actual concepción de SEGURIDAD Y SALUD.

El surgimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales en 1995, constituye un hito muy importante en el ámbito de las relaciones laborales específico en el seguimiento, control y vigilancia de la salud laboral a los trabajadores.

La definición no casual que desarrolla el artículo 40.2 de la Constitución Española que encomienda a los poderos públicos de velar por la seguridad e higiene en el trabajo, conlleva la necesidad como así dice de desarrollar una política de protección de la salud de los trabajadores mediante la prevención de los riesgos derivados de su trabajo y dice así que encuentra en la presente Ley su pilar fundamental.

La Ley reconoce el derecho de los trabajadores en su ámbito laboral a la protección de su salud e integridad y obliga al empresario a garantizar estas obligaciones.

No quiero terminar este breve recorrido del Día Internacional de la Salud y la Seguridad en el Trabajo sin enviar un recuerdo y con ello me adhiero al Manifiesto del 28 de Abril reconociendo a todos los que han perdido la vida y su salud en el trabajo en unas condiciones inadecuadas e inseguras, y decir que el trabajo supedita la vida en cuanto a reparto de tiempo, movilidad, relaciones sociales, familiares ect… y limita la salud incidido en ella de una forma violenta, traumática y psicosomática.

Escribir sobre la Salud y el Trabajo conllevaría llenar páginas y más páginas, no obstante no quiero dejar de mencionar un escrito de Engels de 1844 que alguna vez lo he utilizado en algún que otro foro y que describe la situación en la ciudad de Manchester en plena revolución industrial: “había tantos lisiados, que parecía un ejercito que regresaba de la guerra”

José Segura Baudes (Secretario de Salud Laboral de MCA-UGT PV)

Categoría: MCA-UGT PV
Comentarios

Sr. Pepe GRACIAS por esta lección de historia , que siempre es bueno saber de donde venimos y a donde queremos ir. Pedirle disculpas por mi ausencia en el día de hoy (sabe que suelo todos los años) pero me ha surgido un contratiempo y no he podido multiplicarme. Pero tranquilo que ya cogi el cartel y me mandaron el manifiesto y está expuesto en el tablon de anuncios. Menos es nada.
Reciba un cordial saludo y un fuerte abrazo, y si el tiempo lo permite, nos vemos el domingo.

Querido amigo, si bien me ha gustado la breve trayectoria histórica que nos has descrito sobre la accidentalidad. A mí me gustaría, un dia de “ celebración como el de hoy”. Poner entre dicho las recientes noticias sobre el descenso de la accidentalidad de la que algunos medios se han hecho eco.
Si bien es cierto que desde algunos años atrás la accidentalidad de este pais ha descendido. No es menos cierto que la causa de dicho descenso no atiende a una mejora en las políticas o acciones que en materia de prevención se puedan llevar a cavo en las empresas. Si no que mas bien, ese descenso en la accidentalidad “oficial” se debe, a mi juicio, a dos causas directamente vinculadas a la situacion de crisis económica por la que estamos atravesando en este pais.
En primer lugar, claro está que si a lo largo de estos tres últimos años han desaparecido la gran mayoría de las empresas vinculadas al sector de la construcción, por lógica, han de disminuir los accidentes y además de una forma drástica, que se venían dando en este sector y quizás de una forma mas moderada, en otros sectores donde la crisis no ha sido tan “acentuada”.
Por otra parte, tenemos ese miedo generalizado a ser despedido que se ha implantado en la sociedad. Que da lugar a que hayan compañeros/as ,los mas osados, que acudan al médico de cabezera, y otros tantos, simplemente pasan su jornada de trabajo aguantando como buenamente puedan los dolores que las lexiones le procuran, hasta que finalmente, se les agraba la lexión y se ven obligados a acudir al médico. Son muy pocos los trabajadores/as que deciden acudir a las mutuas y en muchos de los casos, éstas los remiten al médico de cabecera. “Todos sabemos lo dificil que es padecer una lumbalgia a causa de la manipulación manual de cargas en el puesto de trabajo, como es común, esta lexión es causada por dormir en el sofá, o llenar mucho las bolsas de la compra, o quizás castigarnos en el gimnasio.”
Anécdotas de estas las podemos encontrar amenudo en los centros de trabajo. Pero a mi juicio sería un error descargar toda la culpa hacia el modelo empresarial que tenemos en este pais. Cuando ante una situación de exposición a agentes físicos, químicos o biológicos, los trabajadores/as exigen a sus delegados de prevención que reclamen los pluses de tóxicos, peligrosos o penosos, y no la eliminación de dichas exposiciones, cuando aun siendo advertidos, los trabajadores/as manipulan los equipos de trabajo para poder aumentar la productividad en vistas de aumentar los incentivos de productividad, cuando los trabajadores/as son reacios o se niegan a utilizar los EPI´S, quiere decir que el problema va mas ayá de la implantación y actuaciones en materia de políticas preventivas en nuestros centros de trabajo. Desgraciadamente en este pais,en términos generales, la cultura preventiva en la sociedad brilla por su ausencia. Para escenificar esta opinión, me viene a la memoria el ejemplo que nuestro compañero y amigo Pepe Segura nos da en sus clases sobre la comparación en el tiempo que invierte un ciudadano ingles en cambiar una bombilla con respecto al tiempo que invierte el ciudadano español. Resumido a groso modo, el resultado final es que el español ya que no contempla ninguna medida preventiva,invierte menos tiempo que el ingles, pero el índice de accidentes en el hogar es prácticamente nulo en el caso del ingles y muy alto en el caso del español.
Es un avance importante el poder disponer del conjunto de normativas en materia preventiva para la defensa de nuestro derecho a un trabajo digno, pero de poco nos sirve tener una de las mas complejas normativas en materia de prevención si paralelamente, no somos capaces de implntar una cultura preventiva en todos los niveles de la sociedad.
Espero que algún día podamos entre todos los que de alguna forma luchamos contra la siniestralidad, poder encontrar la fórmula que nos permita cámbiar en algunos casos, y aumentar en otros, la cultura en materia preventiva de esta sociedad. Mientras tanto, que paseis un buen día de la seguridad y salud en el trabajo.

Jose A. Acebron

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